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CULTURA

30 de septiembre de 2026

¿Milei es el heredero de Alberdi? Tres especialistas debatieron en la presentación del libro de Patricia Kolesnicov

A propósito de 'Un presidente que sea como un rey', escrito por la periodista de Infobae, Andrés Gil Domínguez, Daniel Pereyra y Marcelo Ramal reflexionaron sobre el legado del jurista tucumano y su proyección en el presente

¿Milei es el heredero de Alberdi? Tres especialistas debatieron en la presentación del libro de Patricia Kolesnicov

Fuente: Netfan Servicios

Este martes en Dain Usina Cultural, Patricia Kolesnicov presentó Un presidente que sea como un rey. El Alberdi que Milei tiene en la cabeza (Planeta, 2026) junto a Andrés Gil Domínguez, Daniel Pereyra y Marcelo Ramal, tres voces que no se pusieron de acuerdo en casi nada pero que construyeron, a lo largo de más de una hora, un panorama completo del pensamiento alberdiano, su legado social y político y las resonancias que encuentra en el presente argentino. Entre otras coss, un constitucionalista que demandó al gobierno, un economista trotskista que fue candidato a presidente y el estudioso que consiguió el prólogo presidencial debatieron si Javier Milei es realmente el heredero intelectual de Juan Bautista Alberdi, y generaron una interesante conversación basada en el intercambio de ideas y opiniones.

Kolesnicov, periodista de Infobae y coordinadora de Infobae Ediciones, contó en pocas palabras cómo arrancó todo. La noche en que Milei ganó las elecciones, escuchó al presidente electo declarar que su gobierno "volvería a abrazar las ideas de Alberdi". Su reacción fue simple: "¿Y Alberdi qué dijo? ¿Qué me está avisando?".

Andrés Gil Domínguez, abogado, doctor y posdoctor en Derecho y uno de los referentes del constitucionalismo argentino, fue el más contundente de los tres. En el libro había sentado posición con una frase que arrancó risas apenas fue leída en voz alta durante la presentación: "Vos lo exhumás a Alberdi, se levanta, lo ve a Milei y lo mata". En el debate amplió el argumento. Para él, la diferencia de fondo entre Alberdi y Milei es que uno fue un constructor y el otro es un destructor. "Alberdi siempre buscó limitar el poder. Lo buscó en Las Bases y lo buscó en El sistema rentístico, donde explica el modelo económico que surgía de la Constitución de 1853 y llama a toda ley que no lo cumpla una ley "falsia"", dijo. Y contrastó: "Hoy vemos a Milei, que considera a quien defiende la república un ñoño republicano. Acá hay uno, un ñoño republicano de cuerpo entero". Los límites al poder, señaló, le generan escozor al presidente, que desconoce de manera permanente la división de poderes.

Fue más lejos cuando la discusión derivó hacia los derechos individuales. "No me imagino a Alberdi dictando el decreto que derogó un artículo de la ley de identidad de género y puso a chicos y chicas trans y a sus familias en una situación de angustia existencial enorme, gratuita", planteó. "Eso era un liberalismo económico, pero no sé si un liberalismo político y un liberalismo de los derechos", agregó. Sobre la pregunta de para qué le sirve Alberdi a Milei, la respuesta de Gil Domínguez fue precisa: "Por carácter transitivo, si yo soy igual que Alberdi, que es uno de los padres fundadores, rápidamente me transformo en un padre fundador y tengo la legitimidad para construir de cero, como si antes nada hubiera existido".

Daniel Pereyra, contador, fundador de la Cátedra Alberdi y autor de una antología del pensador con prólogo del presidente Javier Milei, fue el más explícito en reivindicar la continuidad entre ambos. Respondió la pregunta central con una metáfora: "Uno tiene amistades con las personas por el saldo. Hay cosas buenas y cosas malas. Si el saldo es positivo, es mi amigo". El saldo entre Alberdi y Milei, para Pereyra, es positivo.

Años antes de que Milei ganara las elecciones, Pereyra había publicado un artículo titulado Alberdi, el primer Milei. Los puntos de contacto que identifica son la libertad individual, la libertad de comercio y la propiedad privada. Señaló que el primer punto del Pacto de Mayo —el reconocimiento de la propiedad privada— tiene raíz directa en Alberdi. Y destacó un dato que suele pasarse por alto: como diplomático, Alberdi firmó el reconocimiento del Reino de España de la independencia argentina, cerrando el ciclo que había abierto la Revolución de Mayo.

Pereyra también aclaró un punto sobre el título del libro. La frase "un presidente que sea como un rey" no fue de Alberdi sino que él mismo la atribuyó a Simón Bolívar, aunque no existe registro de que Bolívar la haya dicho. Kolesnicov respondió: "Él la toma, la hace suya". Lo que Alberdi proponía, precisó la autora, no era una monarquía vitalicia sino un Poder Ejecutivo fuerte en situaciones excepcionales, dentro de un marco constitucional. Pereyra lo resumió con otra cita del prócer: "El despotismo dáselo a un presidente, pero a través de una constitución".

Sobre la ausencia de Alberdi en la "historia oficial", fue directo: "Lo sacaron. No hay". Y celebró que Milei haya publicado una edición de Las Bases con prólogo propio en el que declara que esa obra es "la hoja de ruta del Gobierno". Solo dos presidentes anteriores habían editado textos de Alberdi, y mencionó a Urquiza y Roca.

Marcelo Ramal, economista, profesor de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Nacional de Quilmes y ex precandidato presidencial por Política Obrera, aportó la perspectiva más crítica. En el libro sostuvo que el proyecto alberdiano fue "un sueño capitalista tardío". En el debate matizó: "¿Fue realmente tardío o fue frustrado? Hay que ver bajo qué condiciones evolucionaron las relaciones sociales en la Argentina".

Para Ramal, el problema central estuvo en la estructura del latifundio, que bloqueó la colonización agraria que Alberdi imaginaba. "La Argentina no fue la de Wheelwright", dijo, en referencia al empresario que Alberdi admiraba por haber instalado los primeros ferrocarriles. "Fue la banca Morgan". El país que se construyó en base a la deuda externa y a la exportación agropecuaria era, para ese Alberdi tardío, una traición a su propio proyecto. Ramal citó a Sarmiento: "Vio sucumbir uno a uno a todos sus ídolos y prevalecer a quienes detestaba".

Sobre la relación con Milei, trazó una distinción histórica: "El liberalismo de Alberdi estaba asociado a desembarazar al país de los resabios coloniales. El liberalismo del siglo XXI es en gran medida una cobertura ideológica de una política de ataque a las masas". Se pidió libertad para el capital, señaló, y se reclamó el retiro del Estado en todo lo que tiene que ver con conquistas sociales. Y se permitió una ironía final: "Me lo imagino a Milei en cadena nacional hablando de los terroristas paraguayos", dijo, evocando la defensa que Alberdi hizo del Paraguay durante la Guerra de la Triple Alianza —en franca oposición a Mitre y Sarmiento—, cuando escribió que "los demócratas del Río de la Plata son mucho peores que varios dictadores".

Cuando se abrió el espacio para las voces del público, la mano que se levantó fue la de un joven, que se presentó como "Joaquín". "Me gustaría saber qué opinaría Alberdi de lo que es actualmente el desfinanciamiento universitario", dijo. Marcelo Ramal, tal vez sorprendido, bromeó: "Y después dicen que solamente miran TikTok".

Andrés Gil Domínguez planteó que resulta difícil extrapolar las ideas de Juan Bautista Alberdi al presente. Lo ubicó en una posición más elitista que la de Domingo Faustino Sarmiento: Alberdi pensaba una enseñanza práctica para los sectores populares y una formación teórica para las élites; Sarmiento sostenía un modelo universalista. "No sé si iría a las marchas Alberdi. Tengo mis serias dudas. Sarmiento estaría en la marcha. Eso sí, no tengo dudas", dijo.

Patricia Kolesnicov sumó un matiz: Alberdi respaldaba la Constitución de California porque contemplaba educación pública pagada por el Estado. Pero también defendía que la mayoría recibiera instrucción para el trabajo y la industria. Como ejemplo, citó su crítica al Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires, que, según escribió, debería haber sido un "Colegio de Ciencias Exactas y de Artes Aplicadas a la Industria".

Daniel Pereyra recordó que Alberdi incluía el financiamiento estatal de la educación primaria en su proyecto constitucional de 1852. Luego trasladó la discusión al presente: para él, la cuestión consiste en definir si el Estado financia a las instituciones o directamente a los estudiantes. También cuestionó la currícula obligatoria y propuso que el Estado fije contenidos mínimos para que cada escuela pueda enseñar con mayor autonomía.

Gil Domínguez respondió desde su experiencia. "Yo no sería nadie en la vida si no fuera por la educación pública argentina, desde la salita de dos hasta mi posdoctorado", afirmó. Vinculó el deterioro con la transferencia de escuelas a las provincias en los años noventa y defendió una presencia federal y una currícula común. Ramal cerró con una definición sobre el rumbo actual: "Ahora tenemos una implosión educativa".

Hacia el cierre, la autora reformuló la pregunta con la que termina el libro. Ya no se trata de en qué se parecen Alberdi y Milei, sino de para qué le sirve Alberdi a Milei. Antes de que los panelistas respondieran, leyó en voz alta algunas frases del jurista tucumano para mostrar, sin mediación, de qué estaban hablando. Una impactó en particular: "¿De qué le sirvió al hombre del pueblo saber leer? De motivo para verse ingerido como instrumento en la gestión de la vida política que no conocía, para leer insultos, injurias, sofismas y proclamas de incendio". Las risas y los aplausos se mezclaron. "Yo lo leo y pienso que Milei podría decir muchas de esas cosas", comentó Patricia Kolesnicov.

La pregunta sobre por qué la Argentina no se convirtió en lo que Alberdi proyectó derivó en un intercambio sobre economía del siglo XIX, golpes de Estado y educación pública. Daniel Pereyra citó al Preimio Nobel de Economía Simon Kuznets: "En el mundo hay cuatro tipos de países: desarrollados, subdesarrollados, Japón y Argentina. Japón pasó de no tener nada a tenerlo todo; la Argentina hizo el camino inverso". La pregunta de Kolesnicov —"¿Qué pasó con esa constitución que era para ser ricos?"— quedó sin respuesta unánime. Eso, dijo la autora, es exactamente lo que el libro propone.

[Fotos: RS Fotos]

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